<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393</id><updated>2011-04-21T22:00:14.648-07:00</updated><category term='Amor Birzarro'/><category term='Lisandro'/><title type='text'>El Bizarro Mundo de Lisandro</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-6403151356059903986</id><published>2008-04-09T02:25:00.000-07:00</published><updated>2008-04-09T02:32:59.588-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Octava Parte]</title><content type='html'>El día que ella desapareció de la tienda, Lisandro notó, como un impacto en el centro de su pecho, que algo estaba yendo mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba asombrado de cómo habían evolucionado las cosas. En tan sólo unas pocas semanas, su relación con la dependienta de la tienda de comics había cambiado de un modo que Lisandro consideraba radical, aunque debo confesar que, cuando me lo describió a mí, me sorprendió sensiblemente menos. De hecho, no vi tal evolución, y así se lo hice saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Céntrate en los detalles&lt;/span&gt; – me decía –&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;, en nuestras primeras conversaciones, las palabras fluían junto con la transacción económica, ahora charlamos brevemente mientras las cosas que compro se aburren en sus manos o en las mías. &lt;em&gt;Eso&lt;/em&gt; es una evolución. Además, las reflexiones que compartimos han dejado de ser generales, cada vez trivializamos las cosas más particulares. Es difícil de explicar, pero eso es un gran paso. La perfección llegará cuando intercalemos las conversaciones anodinas con las reflexiones &lt;em&gt;pseudoprofundas&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo seguía sin entenderlo. No hacía mucho tiempo que me había confesado lo de sus visitas constantes a la tienda de comics. Lógicamente, yo ya sospechaba que algo extraño debía estar ocurriendo, había estado en su casa varias veces y la había visto rebosante de objetos peculiares y, sobre todo, de comics. Pero tan pronto como todo cobró sentido, todo comenzó a terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una tarde de diciembre, si no recuerdo mal, cuando Lisandro entró a la tienda y, por primera vez, no la vio allí. Como digo, supo que algo iría mal, pero sus sospechas tardaron varios días en confirmarse. Aquella tarde salió de la tienda sin comprar nada. La operación se repitió la tarde siguiente. Y la siguiente. Fue entonces cuando advirtió el cartel de “&lt;em&gt;Se necesita personal&lt;/em&gt;” que se reía de él en la puerta de la tienda, pegado con descuido en la parte interior del cristal. Por primera vez desde que comenzó la extraña historia que vengo relatando, decidió hacer algo directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Disculpe, la chica bajita, de pelo corto, que trabajaba aquí por las tardes… ¿ya no trabaja aquí?&lt;/span&gt; – la formulación descuidada de su pregunta le turbó casi más que el hecho de lanzarla sin preámbulos al otro dependiente habitual de la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– &lt;span style="color:#ffff99;"&gt;Te refieres a&lt;/span&gt; –el chaval al otro lado del mostrador dijo el nombre de la chica–&lt;span style="color:#ffff99;"&gt;, ¿no? Pues nop, ya no curra aquí, ¿la conocías o algo? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Sí. No. Muchas gracias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tan pronto como entró, se fue. Estaba en una especie de trance, o en un estado de &lt;em&gt;shock&lt;/em&gt; transitorio. Y no era por que ella hubiera dejado la tienda, en el fondo, eso lo sabía desde hacía días. Ella &lt;strong&gt;tenía un nombre&lt;/strong&gt; y ahora él lo conocía. Eso le resultaba estremecedoramente real, complejo y cruel. Había hablado con ella tantas veces y de tantas cosas, que no conocer su nombre era una ironía despiadada del destino. Le hizo pensar mucho en lo estúpido que había sido perdiendo el tiempo con sus planes y sus rodeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después de pensar mucho sobre ello, comprendió que, pese a todo, lo que hizo fue lo que tenía más sentido hacer. Es uno de esos razonamientos de Lisandro que, debido a su sencillez, resultan terriblemente complicados de entender y de explicar. El tema es que la clave del casi rebuscado e indudablemente lento plan que había estado ejecutando durante las últimas semanas, era la naturalidad de su progresión. Llevaría a algún lado sólo si naturalmente tendía a llevar a algún lado. Mientras tanto, el camino sería cómodo, aunque incompleto, y progresivo. Acelerar el ritmo podría suponer un choque brusco con la realidad que Lisandro pretendía evitar. La lentitud era llevadera y él, paciente. Y si las cosas iban bien, la naturalidad daría sus frutos. Las cosas no fueron bien, no había nada que reprocharse, sencillamente, la tendencia natural de los acontecimientos no fue la deseada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la forma que Lisandro tiene de hacer de la pasividad algo trascendente. Y su forma de paliarla es interiorizarla, de ahí los muchos esbozos de escritos que plagaban los objetos que había adquirido en la tienda, desde las contraportadas de los comics, hasta las peanas de las figuras de colección o los mazos de cartas de rol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a casa, leyó todos esos escritos y tomó la decisión de deshacerse de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;[Continuará...]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-6403151356059903986?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/6403151356059903986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=6403151356059903986' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/6403151356059903986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/6403151356059903986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2008/04/ii-la-tienda-de-comics-octava-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Octava Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-5521937996961441281</id><published>2008-02-04T10:13:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T10:17:27.275-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Séptima Parte]</title><content type='html'>&lt;em&gt;La siguiente parte de la historia de la tienda de comics os la podéis imaginar. Al menos os he dejado suficientes pistas como para que os la imaginéis. Es por eso que me la voy a ahorrar. Voy a cambiar la situación de la cámara con la que estoy rodando este relato y voy a dar un pequeño salto en el continuo espacio-tiempo. Os prometo que todos los huecos quedarán tapados en su momento, y os prometo que queda poco para que llegue ese momento.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad es Madrid, sigue siendo Madrid. La calle es una cualquiera de la zona de la plaza del Dos de Mayo. La chica es bonita y tiene un gesto triste. Camina con una áspera ligereza, como poseída por una embaucadora noluntad. El hipnótico hechizo de su tristura se rompe por un instante al ver una tienda que solía conocer. Es una tienda de compraventa de libros usados. Hubo un tiempo en el que ella trabajó allí. Fue hace un par de años, desde entonces sólo ha entrado tres o cuatro veces. Ésta hace la cuarta o quinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño la saluda con entusiasmo, no intenta disimular cuánto se alegra de verla. Conversan un rato, ella le dice que deberían tomar un trago por los viejos tiempos. Su sonrisa melancólica es muy adecuada al contexto, pero no se debe a lo que el hombre cree. Ella ha llevado consigo sus fantasmas. El hombre le dice que espere unos minutos, tiene que ordenar algunos libros que ha comprado y entonces podrá salir. Ella accede. Los libros cubren todo el mostrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Es curioso&lt;/em&gt;", dice el hombre, "&lt;em&gt;casi todos son comics&lt;/em&gt;". Es, de hecho, bastante curioso. Mientras el hombre empieza a ordenar algunos, ella, de nuevo embrujada por una desidia poderosa y vacua, toma uno de los comics. Comienza a hojearlo. Aunque el hombre puede verla a su lado, ella no está allí. Tampoco está en las páginas del cómic. Está en el espacio denso que separa la vigilia del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de todo, en la última página del cómic, hay algo escrito a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo lee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sigue ordenando el resto de los libros, casi todos están ya en las estanterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo vuelve a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mostrador ha quedado vacío, el hombre se acerca a ella y dice algo. Seguramente algo parecido a "&lt;em&gt;sólo me queda ese cómic y nos vamos&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella lo cierra. No es que le haya oído, son gestos independientes. Se está debatiendo entre lo improbable y lo imposible. No sabe cuál de las dos cosas está viviendo en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es &lt;strong&gt;improbable&lt;/strong&gt; que lo haya escrito él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es &lt;strong&gt;imposible&lt;/strong&gt; que sea una coincidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunta al dueño de la tienda quién le vendió ese cómic. Él responde que fue el mismo que llevó todos los demás, un chaval trajeado con barba. Un escalofrío recorre la espalda de la joven, que se acerca a las estanterías y coge otro de los comics. El hombre está diciendo algo. Seguramente algo parecido a "&lt;em&gt;¿no nos íbamos a tomar unas cervezas?&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez encuentra algo escrito en la primera página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo lee. Sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se gira hacia el hombre y le llama por su nombre, "&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;me tengo que llevar estos comics, todos los que trajo el chaval trajeado con barba, ¿vale? Tengo una extraña historia que contarte mientras tomamos esas cañas.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;[Continuará...]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-5521937996961441281?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/5521937996961441281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=5521937996961441281' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/5521937996961441281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/5521937996961441281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2008/02/ii-la-tienda-de-comics-sptima-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Séptima Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-1281239831891750995</id><published>2008-01-18T05:03:00.000-08:00</published><updated>2008-01-18T05:17:37.951-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Sexta Parte]</title><content type='html'>Una vez más, Lisandro fue paciente a la hora de elegir el momento para su siguiente visita a la tienda. El plan exigía precisión escogiendo las fechas, el efecto buscado se podía perder si sus apariciones eran muy habituales o muy escasas. Esperó hasta el lunes de la siguiente semana. Durante ese tiempo consiguió evadir el tema ocupando su cabeza con otras obsesiones. Cada una de ellas compone un capítulo completo del &lt;strong&gt;bizarro mundo de Lisandro&lt;/strong&gt;, que tal vez algún día llegue a contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez fue más sencillo que la anterior, y &lt;em&gt;a la vez&lt;/em&gt; tremendamente más complicado. Sabía qué era lo que había que hacer, eso evitaba caer en la desidia de recorrer estantería tras estantería sin rumbo fijo. Sin embargo tenía muchos más motivos para exigirse una actuación impecable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró saludando con una radiante sonrisa. Estaba tan nervioso que es difícil decir si le sonrió a ella, a la caja registradora, al otro dependiente o a un cliente que salía en ese mismo instante. Avanzó hasta las estanterías y fingió durante un rato que no encontraba lo que buscaba. Por fin cogió un cómic. Por supuesto, sabía con mucha antelación cuál era el que iba a coger, el plan cubría las compras de las próximas cinco o seis visitas y confiaba en poder ir aumentando el colchón de ideas en breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acercarse al mostrador, todo lo que existía en su interior se retorcía, diciéndole que algo saldría mal. Sus pasos eran inseguros y su mirada vacilaba, yendo de un lado a otro. Dejar el cómic en la superficie de cristal que le separaba de ella y escuchar su voz una vez más, fue como salir lentamente de un profundo sueño para sumergirse de lleno en el duermevela matinal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;¿Así que también lees esto?, ¿tampoco te resulta infantil?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;- &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;Empiezo a pensar que consideras esa pregunta válida para todo lo que vendéis&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; –mantener la cabeza fría tras descubrir que ella recordaba su conversación no estaba siendo tarea fácil-. &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;¿Tú también lo lees?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;- &lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;Nop, éste no... Tuve suficiente con el anime...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;- &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;Lo dices como si no te hubiera gustado...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;¡Nah!, no es eso. Quiero decir que lo encontré conclusivo, he oído que el manga alarga la historia&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; –mientras hablaba, cogía el billete que Lisandro le tendía-&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;, yo no quiero eso, para mí lo que hay, es lo que es, y lo que es, es lo que hay.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Ya… Pero en el fondo es al revés, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; –discutir no era una buena idea, no era parte del plan, pero, ¿cómo evitarlo?-&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;, el manga no alarga la historia, sino que el anime la redujo…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;No desde mi punto de vista, para bien o para mal, la historia ya existe como una parte de mí, si me la vuelven a contar y no es la misma, la están cambiando. Me da igual cuál surgiera antes. No sé si me entiendes.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cara de tonto, Lisandro recogía las vueltas e intentaba recomponerse. No estaba acostumbrado a tener conversaciones que consideraba interesantes con desconocidas que le fascinaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;Yo tampoco lo sé. Para entender a alguien hay que conocerlo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mientras decía estas palabras, media sonrisa atravesaba su cara. La otra media estaba en frente, en los labios de ella. Pero antes de que diera tiempo a ninguna reacción, Lisandro murmuró algo parecido a “&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;bueno, muchas gracias, hasta otra&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;”, dio media vuelta y se marchó. Una vez en casa, abrió el número de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;Full Metal Alchemist&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; que acaba de comprar, sin intención de leerlo, solamente para escribir algo en su contraportada.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;“Lo que es, es lo que hay”, y si lo que hay en esta historia no es parte de ti, su interés se ve mermado. La leeré igualmente. Recordaré cómo se contó en el anime lo que ocurre aquí y pensaré que eso es parte de ti y también de mí. Como en un reflejo de algo que no existe, parte de los dos.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;[Continuará...]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-1281239831891750995?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/1281239831891750995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=1281239831891750995' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/1281239831891750995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/1281239831891750995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2008/01/ii-la-tienda-de-comics-sexta-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Sexta Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-7677193919524589835</id><published>2007-12-18T07:29:00.000-08:00</published><updated>2007-12-18T07:31:48.707-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Quinta Parte]</title><content type='html'>&lt;em&gt;Debo confesar que cuando empecé a contar esta historia, esperaba acabar mucho antes. Supongo que si lo que quería era ser breve, habría hecho mejor en escoger alguna anécdota cerrada de la vida de Lisandro, y no una historia tan reciente que pudiera continuar desarrollándose durante el tiempo que yo tardara en escribirla. Sobra decir que eso es exactamente lo que ha pasado. El fragmento que narraré hoy, Lisandro lo omitió la primera vez que me contó los sucesos, considerando que era irrelevante. Más tarde se descubriría que era un capítulo de abrumadora trascendencia, un pilar esencial para los hechos posteriores.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya existía un plan. Eso le producía una sensación refrescante y liberadora. Dicho plan tenía dos líneas de actuación claramente diferenciadas. Una la comprendió en el instante en que abandonaba la tienda de comics, la otra surgió como una revelación mística a la mañana siguiente, y se convirtió de inmediato en una prioridad indiscutible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche había rememorado en sueños una versión menos dramática del corto de la librería que se posó en sus pensamientos la primera vez que entró en la tienda de comics. En su sueño, la chica era él y el librero era &lt;em&gt;su&lt;/em&gt; chica. La librería estaba en una isla y él descubría las palabras que ella había escrito en los libros cuando navegaba hacia otros mares en busca de aventuras y tesoros. Con el fin de negar la distancia que los separaba, decidía escribir también en los libros, contestando los textos de ella. Poco a poco, del modo incomprensible que sólo tiene cabida en los sueños, ese intercambio de escritos se convertía en una conversación entre susurros en una biblioteca, cara a cara con ella, los dos hablando con un mediocre acento argentino. El tema de sus conversaciones era poco claro, pero recuerda que las últimas palabras de ella fueron &lt;em&gt;“¿qué es ese ruido?”,&lt;/em&gt; en ese momento despertó para descubrir que el ruido era la cruel melodía de su despertador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí surgió la idea, aunque su propósito nunca estuvo del todo claro. Se trataba más bien de una metáfora, un homenaje silencioso a ese mismo sueño, a ella, al corto, al día de primavera en que lo vio, al propio plan… De alguna manera sentía que era algo que debía hacerse, y eso era lo único que importaba. Debía hacerse con tanta urgencia, seriedad y dedicación como el resto del plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogió un bolígrafo y se dispuso a escribir en el mismo dorso de la portada del tomo de manga. Era importante que las palabras fueran las adecuadas, lo que hacía importante saber qué palabras eran las adecuadas. El ejercicio era muy complicado, ya que las palabras no tendrían ningún objetivo ni efecto concreto. Después de un rato de meditación, llegó a escribir unas líneas parecidas a las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ésta ha sido la primera vez. La vez que da sentido al resto de las veces. La primera vez que me has sonreído cuando yo sabía que me sonreías a mí. La primera vez que hemos compartido palabras que hablaban de nosotros, sin decir nuestros nombres. Hoy ha sido el principio del principio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin estar del todo convencido de que eso fuera lo que había que escribir, cerró el libro y salió a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;[Continuará…]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-7677193919524589835?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/7677193919524589835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=7677193919524589835' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/7677193919524589835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/7677193919524589835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/12/ii-la-tienda-de-comics-quinta-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Quinta Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-3907199877004289439</id><published>2007-12-11T07:38:00.000-08:00</published><updated>2007-12-11T07:59:35.474-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Cuarta Parte]</title><content type='html'>&lt;em&gt;Días después del suceso del tomo de manga, Lisandro aún podía rememorar todas y cada una de las palabras que llenaron el ambiente con precisión cirujana. No estoy seguro de que se pueda decir lo mismo de mí en este preciso momento, aún así intentaré con todo mi empeño no alterar la realidad de los hechos por error.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lisandro había dejado el libro con forzada indiferencia sobre el mostrador cuando una voz se deslizó por el espacio que separaba sus ojos de los de ella:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;¿No crees que eres un poco mayor para leer esto?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; – la chica sonreía abiertamente mientras miraba desde detrás de su flequillo a los atónitos ojos de Lisandro.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Que no te confunda el traje, en realidad tengo catorce años&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; – como siempre que se ponía nervioso, estaba recurriendo al humor – &lt;span style="color:#ccccff;"&gt;&lt;em&gt;¿Crees que no debería leerlo si fuera mayor?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;No me malinterpretes, preguntaba si tú creías que eras demasiado mayor para leer esto, no dije que yo lo pensara&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; – la sonrisa en su cara era cada vez más evidente, por alguna razón, la conversación le estaba divirtiendo –. &lt;span style="color:#ffccff;"&gt;&lt;em&gt;Y no ha sido el traje, sino la barba la que me ha confundido…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lisandro dejó escapar una risita corta, que él mismo calificaría como estúpida, antes de contestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ccccff;"&gt;Pienso que si fuera más pequeño, tal vez no lo leería, la gracia de este manga no está en la acción, ni en el humor, sino en la sensibilidad de las historias que cuenta&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; – había hablado demasiado. Se dio cuenta en el momento en el que la frase murió en el aire, la sonrisa con la que la dependienta le miraba también se estaba esfumando, el silencio se estaba haciendo con los dos y notaba cómo sus propios labios se habían estirado repentina y horizontalmente hasta dibujar una insulsa mueca de desconcierto.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;¿Sabes? Yo también lo leo. Me dejas más tranquila&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; – la sonrisa había vuelto, perfectamente sincronizada con el guiño de su ojo izquierdo –. &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffccff;"&gt;Son seis con noventa y cinco.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó el dinero; si le conozco como creo que le conozco, tenía la boca abierta en una pequeña, pero perfecta circunferencia mientras completaba la transacción. Para cuando tocaba recoger el cambio y el libro y despedirse, ya era capaz de sonreír y guiñar también un ojo, sin saber muy bien si lo hacía por iniciativa propia o como un reflejo del gesto de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según salía por la puerta de la librería se dio cuenta de que por fin existía un plan. Era falible, por supuesto, alarmantemente capaz de no llevar a ninguna parte, pero en esa incertidumbre radicaba una parte importante de su encanto. Si funcionaba, sería glorioso. Si fracasaba, sería lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, al llegar a casa, Lisandro devoró el último número de uno de sus mangas favoritos, daba igual que conociera el final por haber visto ya el anime, eso no fue óbice para que tuviera que contener lágrimas de emoción al llegar al punto álgido de la historia. Cuando cerró el libro, multitud de pensamientos abarrotaron su cabeza, pero fue el más estúpido de ellos el que consiguió alterar su sueño: todo podría haber ido mejor si hubiera usado su &lt;strong&gt;acento argentino&lt;/strong&gt; en la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;&lt;strong&gt;[Continuará...]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-3907199877004289439?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/3907199877004289439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=3907199877004289439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/3907199877004289439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/3907199877004289439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/12/ii-la-tienda-de-comics-cuarta-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Cuarta Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-4278974036932940637</id><published>2007-11-28T02:05:00.000-08:00</published><updated>2007-12-11T06:22:16.631-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Tercera Parte]</title><content type='html'>&lt;em&gt;Recuerdo perfectamente el brillo orgulloso que tenían sus ojos cuando por fin me contó esta historia. Las cosas ya estaban tremendamente avanzadas dentro de la secuencia de sucesos que se inició en la tienda de comics, uno pensaría que ya había habido una conclusión. Una amarga conclusión, si se me permite adelantar acontecimientos. Pero como tantas veces en esta vida, las apariencias y la realidad no son la misma cosa, a veces tiendo a pensar que la vida se rige por el mismo modelo que las sombras chinescas: una cosa es lo que vemos y otra bien diferenciada es lo que hay. Este fin de semana, Lisandro me sorprendió con una llamada telefónica que suponía una vuelta de tuerca más en esta misma historia... Pero todo tiene un orden, y el motivo de esa llamada no podría ser entendido sin explicar antes un montón de hechos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos dejado a Lisandro fantaseando mientras paseaba a solas por las calles del centro de Madrid. Tras aquella larga noche, se despertó con una idea clara en su mente: conocería a la chica de la tienda de comics. Cuando una idea se posa sobre la cabeza de Lisandro, solamente el tiempo la puede espantar. No importaba que su plan careciera totalmente de detalles, eso sí que era un mero detalle, el núcleo de la cuestión era la propia cuestión. Por otra parte, sabía de sobra que acabaría habiendo un plan preciso y exhaustivo. &lt;em&gt;Siempre lo hay.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Todavía no había empezado el frío, pero ya anochecía muy temprano el día que Lisandro entró en la tienda por segunda vez. Había dejado que pasara alrededor de una semana, con la esperanza de que alguna idea genial le abordara durante ese tiempo y le dijera qué era lo que debía hacer. Obviamente, no fue así. Entró sin saludar y sin mirar al mostrador, llegó a las estanterías repletas de comics y permaneció congelado frente a ellas durante más de media hora. De vez en cuando se desplazaba lateralmente para cubrir una nueva sección de estanterías y en ocasiones tomaba uno de los números de cualquier colección para posar la vista en él. Disimulaba y pensaba, aunque pensar no estaba siendo demasiado efectivo, ya que disimular ocupaba demasiado espacio en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin se dio por vencido. No se le ocurría nada que fuera suficientemente significativo. Hay que entender que para Lisandro es importante que las cosas que tienen un significado en su cabeza se perpetúen en actos significativos. Ésta es una de esas cualidades suyas que llegan a sorprender: necesita que cada mala o buena experiencia sea tan mala o tan buena como merezca ser; que cada momento pueda recordarse en un volumen de intensidad equiparable al que tuvo en su cabeza cuando ocurrió. Si ahora se dirigiera hacia la dependienta y le preguntara su nombre, habría arruinado la belleza de los momentos que dedicó a divagar sobre ese acto tan trivial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogió uno de los pocos tomos de manga que habían conseguido llamar su atención mientras recorría lentamente las estanterías, y se dirigió al mostrador para pagar. La sencillez de lo que ocurrió entonces estuvo cerca de romper la armonía que Lisandro había estado buscando para ese efímero momento en el que algo cambiara. No obstante, cuando por fin me habló de todo esto, ya había comprendido que, hasta ese punto, la armonía consistía en mantener la sencillez de las cosas sencillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ccccff;"&gt;[Continuará...]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-4278974036932940637?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/4278974036932940637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=4278974036932940637' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/4278974036932940637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/4278974036932940637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/11/ii-la-tienda-de-comics-tercera-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Tercera Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-8380596145540905876</id><published>2007-11-15T08:17:00.000-08:00</published><updated>2007-11-18T10:26:56.543-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Segunda Parte]</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Una de las cosas más curiosas del caso de la tienda de comics fue que Lisandro lo mantuviera tan en secreto. No reveló sus extraños e imprecisos planes a nadie; aunque mentiría si dijera que nunca sospeché nada, más falso aún sería decir que alguna vez supe por dónde iban los tiros exactamente. La realidad era que, poco a poco, la casa de Lisandro se estaba llenando de objetos inverosímiles acerca de los cuales él no daba nunca explicaciones. Mobiliario pop, corbatas de estampados singulares, interminables pilas de comics y libros fantásticos, figuritas de coleccionista, posters… Incluso llegué a descubrir sobres de cartas y libros de rol que acumulaban pacientemente el polvo en un rincón de su pequeña casa. Por supuesto, yo le preguntaba por ellos, pero nunca respondería.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Claro que ahora todo encaja.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había dejado la historia en el momento en que Lisandro abandonaba la tienda de comics tras haber descubierto a la dependienta del local. En ese instante Lisandro comenzó a hilvanar una sucesión imposible de pensamientos, tremendamente ramificada. Comenzaba con ese cruce de miradas y acababa de decenas de formas diferentes: una boda, una cama, tres funerales, la bancarrota, firmas de autógrafos en el salón del cómic, una huída de la ciudad, un terrible incendio, una discoteca de moda, lágrimas… Y por el medio, planes, posibilidades y probabilidades entremezcladas en una especie de gran plano de metro con sus distintas líneas, paradas y correspondencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche caminó hasta tarde, paseando por Malasaña, Fuencarral, Gran Vía… Entre otras muchas cosas, se acordó de un corto que había visto hacía tiempo. Una chica se enamoraba tontamente del dependiente de una librería y empezaba a comprar libros allí todos los días, pidiendo que se los envolviera como regalo. Antes de que se atreviera a hablar con él, el joven moría prematuramente y ella, deprimida, empezaba a abrir los distintos libros que había comprado, para descubrir que él había escrito algo en todos y cada uno de ellos dirigido a ella, de la que también había estado enamorado. Lisandro se apresuró a abrir uno de los comics que había comprado, su deambular lo había llevado en ese momento a la plaza del Dos de Mayo, donde se sentó para leer de principio a fin el cómic sin encontrar ninguna línea escrita por el puño de su dependienta. Le alivió pensar con lógica imprecisa que eso significaba que ella no moriría de forma prematura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 204, 255);font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"  &gt;&lt;strong&gt;[Continuará...]&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-8380596145540905876?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/8380596145540905876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=8380596145540905876' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/8380596145540905876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/8380596145540905876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/11/ii-la-tienda-de-comics-segunda-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Segunda Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-4779719923465008963</id><published>2007-11-12T09:53:00.000-08:00</published><updated>2007-11-18T10:27:21.492-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Birzarro'/><title type='text'>II. La Tienda de Comics [Primera Parte]</title><content type='html'>&lt;em&gt;Hace unas semanas, Lisandro descubrió una nueva tienda de comics por la calle San Bernardo. Aquel día me llamó por teléfono con una ilusión desbordante y contagiosa. A Lisandro le encantan los comics, pero en seguida supe que había algo más, aunque no fuera hasta ayer cuando me contara todos los sucesos que se desencadenaron a partir de ese momento. Contaré la historia con la forma exacta que ha tomado en mi cabeza después de escucharla de boca de Lisandro.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido un día de trabajo algo complicado, pero los astros se alinearon permitiendo que la jornada acabara a la hora esperada, con el tiempo suficiente para buscar un sitio nuevo en Madrid. Sin duda, buscar sitios nuevos en Madrid es una de las cosas que más le gustan a Lisandro, aunque cada vez le resulta más difícil, bien porque sus exigencias van en aumento o porque sus conocimientos sobre la ciudad son relativamente amplios. Ésta debe ser una de las razones por las que se está empezando a cansar de Madrid, pero, definitivamente, ésa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sitio no decepcionó a Lisandro, el tipo del trabajo que le habló de él dijo que era una tienda más bien grande, Lisandro pensó que era, de hecho, enorme. Después de deleitarse repasando las portadas de sus colecciones favoritas y cargar con los títulos que tenía pendientes, salió por la puerta. Una historia simple. Nada peculiar. Si no llega a ser por algo que ocurrió diez segundos escasos antes de salir por la puerta. Ensimismado en sus nuevas mercancías, Lisandro no se había fijado en nada más durante su camino desde las estanterías repletas de comics hasta la caja. Pero a la hora de pagar, sus ojos se cruzaron con los de ella y eso, como tantas veces ocurre en la vida, fue suficiente para que su cabeza perdiera un rumbo que, a decir verdad, es difícil decir si alguna vez llegó a tener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejecutó boquiabierto la transacción económica, con los ojos clavados en los de la dependienta y, como en un trance, salió de la tienda. Pudo durar diez segundos, pudieron ser menos, Lisandro juraría más tarde que fueron muchos más. En la escena que se forma en su mente cuando lo recuerda, se ve a sí mismo congelado frente a ella mientras la vida continúa, la tarde declina en un anochecer efímero, que enlaza con un nuevo amanecer, cientos de clientes entran y salen de la tienda, pero ella y él permanecen estáticos, mirándose sin parpadear. Hasta que por fin sale, pero su cabeza se queda allí, y hace una de las cosas que mejor sabe hacer: &lt;strong&gt;fantasear&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 204, 255);font-family:courier new;font-size:85%;"  &gt;[Continuará…]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-4779719923465008963?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/4779719923465008963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=4779719923465008963' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/4779719923465008963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/4779719923465008963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/11/ii-la-tienda-de-comics-primera-parte.html' title='II. La Tienda de Comics [Primera Parte]'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8468024476759452393.post-1405320860083879631</id><published>2007-11-09T11:18:00.000-08:00</published><updated>2007-11-18T10:27:41.108-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lisandro'/><title type='text'>I. Lisandro</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lisandro nació en Madrid&lt;/span&gt;, aunque le gusta ocultar esta información. Prefiere hacer creer que viene de lejos cuando se presenta ante extraños. Como Lisandro no sabe mentir, se limita a fingir para ello. Cree saber que su nombre es de origen griego, y ha oído alguna vez que es de popular uso en Sudamérica, por ello a veces intenta imitar el acento argentino cuando habla con desconocidos. Durante una extraña etapa de su vida, se dedicó con singular tesón al visionado de películas argentinas para conseguir un mayor realismo en su imitación. Tiempo después supo reconocer que el esfuerzo fue poco menos que en balde, a Lisandro le resulta muy difícil modular su voz y, aunque en ocasiones ha conseguido obrar el engaño, en la mayor parte de sus intentos solamente ha sonado extraño. Ante la decepción que supuso el comprender su fracaso, olvidó que había desarrollado un profundo gusto por el cine argentino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lisandro vive en Madrid&lt;/span&gt;, aunque le gusta pensar que es ciudadano del mundo. La parte de “ciudadano” la tiene realmente clara, Lisandro nunca se ha sentido atraído por la vida rural. Siendo fieles a la verdad, tampoco se puede decir que la haya probado… Si bien ha viajado bastante, casi siempre ha sido de urbe en urbe, como en un gran e irregular juego de la oca. Ha visto paisajes campestres desde las ventanas de trenes, autobuses, coches y aviones, en alguna ocasión se ha parado a respirarlos y a sentirlos y, en alguna ocasión menos, eso le ha gustado. Pero normalmente le produce la descorazonadora sensación de que el orden natural de las cosas no contempla la existencia de su desorden artificial. El caos de cualquier ciudad sin nombre encaja mejor con el caos de su alma. Sin embargo, últimamente no está muy contento con Madrid, pero eso es otra historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lisandro está en Madrid&lt;/span&gt; en este momento, lo sé porque acabo de compartir una cerveza con él en los alrededores de la plaza Prosperidad. Me dijo que tenía algo fascinante que contarme y su historia concluyó con una idea en mi cabeza: escribir sus historias. A Lisandro le pasan cosas, cosas comunes que se vuelven irreales cuando suceden en su entorno. Muchas veces he pensado que todo se debe a la forma que él tiene de entender la vida, pero él está seguro de que la realidad es que vivimos en un &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;mundo bizarro&lt;/span&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8468024476759452393-1405320860083879631?l=mundodelisandro.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/feeds/1405320860083879631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8468024476759452393&amp;postID=1405320860083879631' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/1405320860083879631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8468024476759452393/posts/default/1405320860083879631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mundodelisandro.blogspot.com/2007/11/i-lisandro.html' title='I. Lisandro'/><author><name>Lume</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
